Rejuvenecimiento y Cirugía Cosmetica facial

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Arrugas, flacidez, pérdida de tono, muchos son los motivos que pueden hacer que te plantees un tratamiento de rejuvenecimiento facial no quirúrgico.

Las principales técnicas empleadas hoy día para un rejuvenecimiento son la las microinfiltraciones de Ácido Hialurónico, Plasma Rico en Plaquetas, Vitaminas y Botox.

 

Ácido Hialurónico

La infiltración con ácido hialurónico es un tratamiento natural y seguro, con un bajo riesgo de reacciones adversas, versátil, para cubrir muchas de sus necesidades estéticas. Las zonas tratadas con mayor frecuencia son:

Surcos que van de la nariz a las comisuras bucales (surcos nasogenianos).

Labios, donde podemos conseguir mayor realce y volumen de los mismos asi como una mayor definición en su contorno.

Los pómulos y mentón , consiguiendo un modelado de dichas áreas faciales.

Entrecejo, haciendo desaparecer las  arrugas a dicho nivel.

Su efecto es duradero, pero no permanente, durando unos 6-8 meses y entre 8 y 12 en los retratamientos.

 

 

Factores de Crecimiento Plaquetarios (FCP)

La inyección subcutánea de FCP, obtenidos a partir del propio paciente,  producen  cambios sobre la piel envejecida, restaura la vitalidad cutánea, aumenta su grosor, recupera la consistencia elástica y mejora la circulación sanguínea.

 

Botox (toxina botulínica)

La toxina botulínica  tipo A purificada  y de baja concentración. Cuando se inyecta a  baja dosis en músculos éstos no pueden contraerse y la piel se aplana adoptando un aspecto más suave y con menos arrugas.

Áreas de tratamiento:

  • Líneas de expresión de  la frente.
  • Canto externo de los ojos (patas de gallo).
  • Las arrugas del entrecejo.

Durante el procedimiento, se  usa una aguja fina para inyectar pequeñas cantidades en músculos específicos.

 

 

El procedimiento no requiere anestesia local, aunque en ocasiones podemos utilizar anestésicos tópicos. El tratamiento puede molestar levemente pero la mayoría lo consideran tolerable.  No requiere reposo posterior, con vuelta a su actividad de forma inmediata.         

El resultado del tratamiento se puede apreciar de forma completa a los pocos días, la mejoría generalmente dura entre 4-6 meses, desapareciendo la mejoría conforme se recupera la actividad muscular.

 

 

CIRUGÍA COSMÉTICA FACIAL

La cirugía cosmética facial trata otra serie de anomalías que pueden tener relación o no con el envejecimiento, como pueden ser las orejas en asa, lóbulo auricular rasgado, pómulos o mentón poco prominentes, etc.

 

Orejas en asa

Las orejas prominentes o en asa son una anomalía localizada en el cartílago auricular que con frecuencia pueden llegar a convertirse en un factor de incomodidad o una disminución de la autoestima tanto en hombres como en mujeres. En la mayoría de los casos esta alteración se debe a una falta de pliegue en el mismo lo que da una apariencia extendida y plana. La otoplastia es una técnica que permite resolver quirúrgicamente esta anomalía.  Se realiza con anestesia local y sedación, de forma ambulatoria.

 

Reparación del lóbulo de la oreja rasgado o Lobuloplastia

Los lóbulos de las debido a la utilización de pendientes, pueden desgarrarse bien sea parcialmente o totalmente. A muchas mujeres el lóbulo de la oreja rasgado le impide poder utilizar pendientes, o que se vean obligadas, sin que sea de su agrado, tener más de un agujero en sus orejas y sin que puedan, en algunos casos, esconder la rasgadura, con un aspecto estético inadecuado. Para éste problema solo hay una posible corrección: la quirúrgica.

 

La cirugía de los lóbulos rasgados, es una intervención sencilla, muy poco molesta, y que se realiza bajo anestesia local. La cicatriz suele ser imperceptible en unas

Prótesis malares y mentoplastia

La prótesis malares y de mentón aumentan la proyección y volumen de dichas regiones faciales. El procedimiento qirúrgico se realiza de forma ambulante sin ingreso hospitalario. Los resultados son de carácter inmediato.

En el caso de las mentoplastias el procedimiento requiere realizarlo bajo anestesia general con un periodo de ingreso hospitalario de entre 12 y 24 horas.